La dama cruza la pista desesperada, no se da cuenta que los carros van por ella -¡Desatenta!- La joven va y corre, esquiva, a tales vehículos y unos más, camina, ensaya y se fulmina, vuelve a ensayar una y otra vez, pero se da cuenta de un gran error ... Ella no sabía lo que iba a hacer.
Él tan solo observa, admira que tanta valentia pone en sí para corresponder al reto. Ella no lo mira, se pierde y divaga una y otra vez. Él se asusta y se rie, la ama, ella aún no lo sabe, o quizá ya lo supo, desde ahora.
Ella baja, aturdida, y evita nuevamente a los carros aún más furiosos por su osadía; llega y se acerca -¡No sé pararme de manos!- él se rie - ¿Valió la pena el intento?- ¡Sí! - Entonces, sigamos-
Él tan solo observa, admira que tanta valentia pone en sí para corresponder al reto. Ella no lo mira, se pierde y divaga una y otra vez. Él se asusta y se rie, la ama, ella aún no lo sabe, o quizá ya lo supo, desde ahora.
Ella baja, aturdida, y evita nuevamente a los carros aún más furiosos por su osadía; llega y se acerca -¡No sé pararme de manos!- él se rie - ¿Valió la pena el intento?- ¡Sí! - Entonces, sigamos-

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