La tela cayó, y develó al sujeto, que cual forma, no daba idea de que podría llegar a hacer, hasta el día de hoy, en el que fuera de todo pronóstico reservado nos diría que era el asesino de sentimientos, que el engaño y el veneno era su naturaleza de ser, una forma de vida. Pero, que se puede hacer para modificar tal idea, tal sentimiento. La impotencia surge como única altenativa, que llena de mucho orgullo se muestra a la espera de su aceptación. No estoy molesto, no estoy feliz, no puedo hacerme esa idea, no sé si mi comportamiento es el correcto, no sé si soy el indicado para actuar, si yo ... soy peor que el mismo asesino.
domingo, 10 de mayo de 2009
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